Amores en órbita

Mañana -o mejor dicho, por la hora, hoy- va a ser lo que yo llamo el día de la puesta en órbita. Para elevar un satélite hasta su órbita hace falta una fuerza descomunal, se queman miles y miles de litros de combustible, pero luego se le suelta en su órbita y las fuerzas de la naturaleza hacen el resto, y así puede dar vueltas y vueltas sin parar hasta el día del juicio final. La puesta en órbita consiste en eliminar fricciones, olvidar controladores y cuentas atrás, atravesar la atmósfera y no para de subir, hasta que todo fluya con la suavidad de unos patines sobre el hielo.


- LIBRO "LA CHICA DEL ANDÉN DE ENFRENTE".

¿Por qué se puede decir "no" con la mano...

... pero no se puede decir "sí"?

No buscaba nada, pero lo encontré todo. Tomi se rió, miró sus manos y respondió con la mayor naturalidad, sin pensarlo un segundo, que el lenguaje de las manos es un lenguaje simple y natural, que sale del alma. Señaló al perrillo y dijo que era como su rabo, que si lo movía era porque estaba contento, y que eso no lo podía fingir, y que el "sí" es natural en el hombre, no tiene que decir "sí", mientras que, por el contrario, tuvo que inventar una señal para decir "no".

- LIBRO "EL SÍNDROME DE MOZART".

La música...

-Hay suicidas, y "suividas". Al principio, parecen el mismo, sienten la misma desesperanza. Pero los primeros reaccionan matándose, y los segundos renaciendo. El "suivida" también desaparece, pero vuelve a nacer, diferente y nuevo.

- LIBRO "EL SÍNDROME DE MOZART".

Se llama Tomi

<< El verdadero talento no necesita público. Tú y yo, Irene, usaremos la música y la belleza para ganarnos la vida, o para ser queridos. Si tu Tomi es como dices que es, solo debe usar la música y la belleza para una cosa: para describir con ellas más belleza, para engrandecer ese bien tan grande y tan desesperado: la vida. Como hizo Mozart. >>


- LIBRO "EL SÍNDROME DE MOZART".

De poesía y poetas



"El amor, dije yo, se parecía extrañamente a ciertas sensaciones gástricas de los primeros síntomas del mareo, que producían una inquietud y estremecimientos tan delicados que no estaba seguro de si estaba enamorado o iba a vomitar..."